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viernes, 16 de mayo de 2014

ALACENAS





Nuestra Eva Jr. nos pide que hablemos de alacenas en el post de hoy, así que ahí va.
Un mueble escaparate, perfecto para lucir piezas con encanto.

Originalmente destinados a guardar la vajilla, cuberteria y otros enseres. Las tradicionales están formadas por dos cuerpos, el inferior un poco más ancho y con puertas opacas para los elementos menos estéticos y la superior con baldas en su interior y puertas acristaladas, celosías o tela de gallinero donde colocar los objetos que queremos mostrar.

Han resistido al paso de los años, tienen un encanto especial, y ya sean rusticas, clásicas, con puertas o sin ellas, con trasera empapelada ,en madera o metal, todas tienen su "aquel".

Si no recuerdo mal, siempre he tenido en casa, desde estilo moderno lacada en alto brillo, a la actual de Guadarte que tengo en la cocina.
Es una pieza que esta estrechamente ligada al menaje, se expone la vajilla, cristalería, fuentes de porcelana y demás enseres  , o ese es su principal cometido, de hecho normalmente se colocan en la zona del comedor, office o cocina.

Es una pieza por la que siento especial debilidad, siempre quedan bien, y ya sea llena de platos o de libros crean espacios personales y muy acogedores. Una alacena con libros o piezas de arte en el salón, recibidor o dormitorio es todo un acierto siempre que el espacio lo permita.

Todas las que veremos son de firmas con las que trabajamos, y como siempre os comento, si queréis saber medidas, precios, acabados......me escribís al correo.

Un beso grande




























"Yo nunca seré de piedra, lloraré cuando haga falta, gritaré cuando haga falta,
reiré cuando haga falta, cantaré cuando haga falta",
                                                                                   Rafael Albertí

                             
                                                                                              



jueves, 16 de enero de 2014

ESTILO SHABBY CHIC




Shabby=desgastado, chic=distinguido, partiendo de esta base, es un estilo que nos recuerda a las viejas casas de campo de  Gran Bretaña con un aire fresco y relajado, a la vez romántico y delicado.
Y aunque nació en las casas de campo de Gran Bretaña, este estilo se lo debemos a Rachel Ashwell, la reina de la "decoración desgastada", Shabby Chic, fue el nombre que le puso a su tienda en Santa Monica, que la convirtió en la personalización de un estilo.

Las claves son:
muebles y objetos desgastados
telas naturales con estampados de flores en cortinas, sillas, manteles....
los colores, blancos, grises, tizas
terciopelos desgastados en butacas o sofás
muebles de madera fabricados de forma artesanal, siempre desgastados y colores empolvados
vajillas de porcelana con motivos florales
muchas flores, en papeles pintados, cojines, arreglos florales y velas
muebles de época
lamparas vintage

Desde el amor que puedes poner al recuperar un mueble antiguo hasta el agradable paseo por mercadillos de muebles vintage, pueden ser una fuente de inspiración para conseguir el shabby-chic.

No temas combinar muebles de diversos acabados con accesorios distintos, ya que esta decoración se basa en adornos con motivos florales y mobiliario vintage, los jarrones o marcos de estaño, las fotografías en blanco y negro son excelentes opciones para potenciar el estilo, también puedes incluir plantas.

En la actualidad este estilo se inclina hacia una estética femenina, que ha encontrado en esta, una fuerte tendencia comercial.
Personalmente es un estilo que me gusta en su justa medida, cuando cae en el exceso de estampados florales y tonos pastel, empieza a empalagarme, además no me imagino a mi marido viviendo en una casa shabby-chic.















































                     "Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden; es el lenguaje
                       del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en
                       busca de aquello que se desea o en lo que se cree"
                                                                                             Paulo Coelho

martes, 14 de enero de 2014

LA CARMENCITA





Es la segunda taberna más antigua de Madrid, y hace dos noches , por una buena recomendación la he conocido, y la verdad, me enamoré al instante, no se si por sus vajillas antiguas, por su pequeña y maravillosa barra , la misma desde 1854, su luz tenue, o por saber que por sus mesas han pasado los poetas de la generación del 27.

Todos los platos son elaborados con productos ecológicos y como se hacían antes, todo estaba exquisito, os lo recomiendo, merece la pena.

Lo bonito de la decoración es que es la misma de cuando se abrió, pese a que durante un tiempo no fue así, me lo comenta el camarero, que durante un ratito  tiene la amabilidad de contarme la historia. Pero afortunadamente, el actual propietario, hablando con los vecinos de toda la vida y viendo fotos antiguas, consiguió recuperar todo, tal cual era en origen.
La barra de estaño y madera se ha recuperado por completo y los azulejos policromados que hay a lo largo de todo el local se han fabricado lo mas parecido a los originales.

Una de las cosas que más me ha gustado, son las vajillas, tienen como diez diferentes, todas antiguas y la mayoría  francesas, las mezclan entre si.
No utilizan manteles para lucir  la belleza que tiene la madera antigua de sus mesas, pero las servilletas son de hilo y los cubiertos de alpaca. Y una cosa más, me han comentado que  "la hora del vermut" es patrimonio de la humanidad en La Carmencita, otro día pasaré a comprobarlo.


























                                     "Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas
                                      con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos
                                      ni al más viejo de nuestros sueños"

                                                                                    Miguel Hernandez